Sunday, March 20, 2005

Mar 20/05 - Sobre un articulo de Luis Giusti sobre contradicciones politca petrolera del Gobirno de Hugo Chavez

PMBComentario: ya fuera de la junta directiva de Shell Transport, Luis
Giusti retoma el tema petrolero domestico con el vigor que caracterizó sus primeros años como Presidente de PDVSA. En este artículo, que no
tiene desperdicio, cuestiona una política petrolera que no ha
evolucionado de los discursos de campaña de un ignorante e
irresponsable golpista. Que la cháchara electoral se haya convertido
en política ejecutada por seis años en el sector clave de nuestra
economía es culpa también de un grupo importante del sector privado
que habita en la Cámara Petrolera y que ha visto preferible callar y
licitar contratos con una empresa - PDVSA - que por el camino que va
dará solo empleo y negocios a políticos de tercera y militares de
quinta. PMB

El Nacional

20 de Marzo, 2005

No dijo lo que dijo
Luis E. Giusti L.

La acción del actual Gobierno venezolano en materia petrolera
pareciera marchar con rumbo aleatorio. Resulta difícil deducir cuál es
su agenda petrolera. Si nos remontamos a sus primeros tiempos,
podremos recordar los ataques a la internacionalización y a la
apertura petrolera. Se anunciaba la anulación de los proyectos de la
apertura y la venta de las propiedades de Pdvsa en el exterior.

Pero al asumir el poder, sus perspectivas comenzaron a cambiar, al
reconocer íntimamente la conveniencia de capitalizar los beneficios de
la millonaria inversión privada. Así por ejemplo, el discurso
presidencial en la inauguración del primer proyecto integrado de la
Faja del Orinoco, Petrozuata, planteaba el orgullo nacional de poner
en marcha proyectos de aquella envergadura, naturalmente arrogándose
el crédito que correspondía al gobierno anterior.

Las nuevas autoridades lanzaban acusaciones a la Pdvsa de aquel
entonces, por haber aumentado la capacidad de producción a niveles que
supuestamente no se justificaban, pero apenas meses después la empresa
anunciaba que aumentaría dicha capacidad a 5 millones de barriles por
día en el mediano plazo.

En cuanto a Citgo, por un tiempo se cacareó su venta, pero poco
después esa especie fue silenciada y dicha subsidiaria se convirtió en
destino apetecido de los nuevos petroleros. Recientemente se tomó la
decisión de mudar Citgo de su sede original en Tulsa, Oklahoma, a
Houston, Texas, donde se equiparon lujosas oficinas. Hasta el día de
hoy los venezolanos desconocemos la justificación y los costos de tal
mudanza. Pero hace apenas un par de semanas el Presidente, a grandes
voces y desde diversos puntos de la geografía universal, re-anunció la
venta de Citgo, solamente para ser desmentido a los pocos días por el
presidente de la matriz petrolera, quien negó la especie e informó que
solamente se estaba revisando el negocio de una de las refinerías de
la empresa.

También el primer mandatario, en varios de sus sonoros discursos
internacionales, ha amenazado con suspender el suministro de petróleo
a Estados Unidos y ha anunciado que esos barriles serían desviados
hacia China. Apenas pocos días después el canciller venezolano, no
solamente negó las informaciones, sino que anunció que nuestro país
aumentaría el suministro hacia la potencia del norte, y que para
penetrar el mercado de China habrían de desarrollarse nuevos barriles.
Vale la pena aclarar que solamente la versión del canciller es viable
en el corto/mediano plazo.

En Argentina, con gran pompa se inauguró una estación de servicio,
acto durante el cual el mandatario venezolano anunció una asociación
con Enarsa, una empresa nacional recién creada por el país sureño para
la distribución y venta de gasolina en ese mercado. En el mismo
discurso se anunció la adquisición por Pdvsa de todas las
instalaciones de Shell en ese país, pero un par de días después la
multinacional informó que su planta industrial argentina no estaba en
venta. Además, en ese viaje se intercambiaron por vaquillas, unos
cuantos valiosos cargamentos de combustible residual que Pdvsa debió
comprar en el mercado, porque no poseía combustible de la calidad
necesaria.

Se ha venido invitando a Qatar, Brasil y China a sumarse al proyecto
Mariscal Sucre, pero no se alcanza a ver progreso. En una especie de
desfile internacional, se ofrecen toletes de la Faja y de la
Plataforma Deltana a todo aquel que se asome. Esta semana, por boca
del propio primer mandatario, nos ha llegado la noticia de que
Venezuela perforará un pozo en la India. Vale la pena preguntarse la
significación de ese pozo, en particular si se toma en cuenta que la
capacidad de producción de Pdvsa ha declinado de 3,3 millones de
barriles por día (BPD) en febrero de 1999, a 1,5 millones de BPD
actualmente.

Aunque las empresas privadas han aumentado de 100 mil BPD a 1,1 millón
de BPD, la actual capacidad del país es de 2,6 millones de BPD. El Oil
and Gas Journal ubica la producción promedio de Venezuela durante 2004
en 2.3 millones de BPD. Las inconsistencias alrededor de este tema se
profundizan. Hace pocos días el ministro de Información anunció que el
país aumentaría su producción a 5 millones de BPD para dentro de 5
años. Ello implicaría un imposible aumento neto de 480 mil BPD por
año, cifra que no incluye la compensación de una declinación anual de
20% . En un escenario optimista, el país tal vez podría aumentar su
capacidad a razón de unos 200 mil BPD, y a ese ritmo se requerirían 12
años para alcanzar 5 millones de BPD. Sin embargo, los bajos niveles
de inversión y actividad observados, hacen suponer que eso no será
factible.

El petróleo es un asunto multimillonario muy importante para
Venezuela, y como tal requiere ser manejado con clara visión y en
forma acertada, honesta y organizada, pero por encima de todo con
seriedad. Es necesario hacer a un lado este frenesí y plantearse
constructivamente.

¿Cuál es la política petrolera, cuáles son los planes de producción,
refinación, mercadeo y diversificación, cuál es el plan de
financiamiento y cuáles serán sus fuentes, cuáles son las estrategias
de integración industrial y cuáles son los planes en materia de
internacionalización y apertura? ¿Y qué hay de los recursos humanos,
la tecnología y los problemas operacionales? Estas y muchas otras
preguntas exigen respuestas coherentes y bien sustentadas, no
explicaciones aleatorias, espasmódicas, cargadas de contradicciones y
contaminadas políticamente. Ya las acostumbradas explicaciones de "no
dijo lo que dijo" y "dijo lo que no dijo", están desgastadas

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