Friday, October 19, 2012

Oct 19/12 | Sobre "La democracia chavista" y sus derivaciones


La sombra de lo que fue una democracia


PMBComentario: El título de este comentario lo tomo prestado del magnífico artículo de los Doctores Rubén Perina y Jaime Aparicio que fue publicado ayer en la edición digital de El Universal de Caracas (lo pueden leer a continuación de mi primer comentario post-electoral).

Mucho se ha escrito desde el 7 de octubre sobre lo que ocurrió en las 'elecciones' venezolanas. El día 11 participé en un panel en el Center for Strategic and International Studies en Washington, DC (CSIS) y traté de contribuir al tema poniendo el resultado en el correcto contexto histórico.  Concluí diciendo que las elecciones no fueron justas y por lo tanto tampoco libres (o vice versa que es exactamente lo mismo) y que lo que se consolidada en Venezuela es el populismo - ahora en su versión mas anti-democrática ergo autocrática. (Enlace al audio, mi intervención es a partir del minuto 30 - la sesión terminó con un muy animado periodo de preguntas y respuestas).

El modelo chavista, en contraste con la repartición de dinero que ocurría anteriormente (1958-1998), ha contado con muchísimo mas para repartir - por el vertiginoso aumento en el precio del petróleo - y ha utilizado la distribución caótica de esa riqueza fácil como mecanismo efectivo - y muy perverso - de premiar a unos y castigar a todos. Es difícil imaginar otro resultado cuando la gran mayoría de los venezolanos (unos que votaron por Chávez y otros por Capriles) creen que el único rol del estado es repartirles personalmente la riqueza que menos del .001% de la población produce. ¿Hasta cuando puede seguir esto? Decía yo en CSIS que aun con ingresos petroleros - producción - alicaídos, por culpa de la ineptitud y corrupción que definen hoy el manejo de Petróleos de Venezuela, la función puede continuar mientras los chinos - y me refiero al Gobierno de la República Popular China - no se cansen de financiar su exportaciones a Venezuela. Y afirmaba que era difícil imaginar que se cansarían de hacer eso considerando los 350 mil millones de barriles de petróleo, y mas, que Venezuela tiene in situ en el centro mismo del Hemisferio Occidental. Así pues, y para provocar, concluí que tanto el modelo de vida americano - con sus inmenso deficit fiscal, como el venezolano - con un deficit de todo, dependen hoy por hoy - irónicamente - del financiamiento de China. Vaya ironía!

El 'triunfo' de Chávez no es sino la confirmación de que una sociedad TOTALMENTE dependiente del estado puede actuar - voluntaria o involuntariamente - en contra de sus intereses a mediano y largo plazo. La necesidad y el temor, es decir las dádivas y las amenazas, se mezclan para condicionar un voto que termina siendo todo menos libre y es ademas infinitamente humillante No hay mejor indicación de esto que la falta absoluta de jolgorio en la calle. La 're-re-reelección' (como la tildan Perina y Aparicio) de un líder dizque popular tendría que necesariamente producir mucho mas que resignación y caras largas a los suyos. Una sociedad que ha sido convencida por unos y otros que su prosperidad depende de una maquinita de votación, es una sociedad que vive - y quizás muera - en esa fantasía. Ese costosísimo sistema electoral que James Earl Carter, uno de los mas infelices Presidentes de los EEUU,  alabó como 'el mejor del mundo', dio como resultado uno de los resultados menos democráticos del mundo. Gracias Jimmy por tu infinita, criminal y continua ingenuidad. 

Quienes felicitan a Venezuela por el gran día que tuvo su democracia o bien no conocen a Venezuela, o no saben que es democracia o, mas triste aun, no entienden que es un día. Lamentablemente esas congratulaciones externas - en algunos casos de bocas sorprendentes como las de los gobiernos democráticos de Chile o España - han tenido su corolario en declaraciones insólitas de voceros de la oposición que se atreven a decir que las elecciones fueron 'libres pero no justas'. A estos últimos no les ha caído en gracia mi contribución vía Twitter que dice que eso es como decir que 'la Señorita es virgen y pxxa.' O se es una cosa o la otra, las dos son incompatibles. Además de el artículo citado al comienzo, los invito a ver este breve vídeo donde el Embajador de Panamá ante la OEA, Guillermo Cochez, da una lección a sus pares - y a esos mismos voceros de la Mesa de la Unidad en Caracas - sobre lo que constituye un proceso electoral democrático.  

Finalmente me gustaría decir algo sobre el candidato 'perdedor' y sobre el 'ganador' de esta insólita elección.  

Henrique Capriles hizo, sin duda alguna, una campaña admirable en lo físico y en lo emotivo. No todos creíamos al principio, cuando registró su candidatura ante el CNE, que podría entusiasmar con un discurso que dejaba mucho que desear. Pero cambió el tono, aceleró el paso y llegó al día de las elecciones considerado por muchos como un válido y valeroso contendor. Esa era su tarea principal, cumplió.  El éxito de su campaña se puede medir en el 81.4% de participación que hubo en estas elecciones. Esta es una participación que rebasó la que estimaban las empresas encuestadoras, inclusive aquellas que acertaron el resultado. Henrique Capriles definitivamente movió el piso político de Venezuela y forzó al régimen a valerse - ilegal e ilegítimamente - de TODOS los recursos e instituciones del estado para lograr un resultado mucho mas estrecho que el que hace solo unos meses pregonaban por el mundo. Son infinitos ya los testimonios de como se violentó la libertad y la voluntad de los electores y por tanto la transparencia de las elecciones. Es responsabilidad de Henrique Capriles, mas allá de su deseo de reelegirse como Gobernador del Estado Miranda, documentar estos abusos y hablar de ellos sin tapujo. Defender la vía electoral y pelear airadamente por condiciones justas para las elecciones son la misma cosa. Intentar callar a quienes denunciamos los abusos porque contribuimos a desalentar a los votantes en futuras contiendas es un absurdo con costos a la vista. Los venezolanos quizá han reducido sus exigencia y expectativa democrática al mero acto de votar pero tampoco hay que esconderle a ellos la triste realidad de como un régimen manipulador y canalla ha utilizado el dinero de todos para forjar una falsa - y quizás precaria - mayoría.

Y termino con una breve reflexión sobre - y para - Hugo Chávez. Sin saber aun cual es la verdadera naturaleza y prognosis de la dolencia física que lo obligó a viajar una y otra vez a Cuba, en compañía de innumerables familiares, colaboradores (y guardaespaldas), lo que si tengo muy claro es que si alguien sabe perfectamente que ocurrió en estas elecciones es Hugo Rafael Chávez Frías.  El sabe SIN LUGAR A DUDAS cuáles recursos del estado usó ilegalmente, qué amenazas se impartieron por orden suya, cuáles son las posibilidades ciertas de cumplir con múltiples promesas hechas, cuánto dinero queda en las arcas, cuánta deuda se contrajo en el esfuerzo, y qué mas le debe ahora a sus aliados y complices preferidos. Un hombre que exhibe a diario todas las características de ser un narcisista paranoico, debe estar profundamente consciente de que su popularidad no es tal y por tanto mucho mas paranoico e inoperante que de costumbre. Triste futuro se compró Venezuela en estas elecciones. Caras les saldrán las trampas al tramposo pero lamentablemente también a quienes votaron por el - por las buenas y por las malas - y a quienes no lo hicimos por la razón que sea. PMB 

NOTA: los invito a seguirme via Twitter: https://twitter.com/pburelli

Articulo de opinión:

http://www.eluniversal.com/opinion/121018/la-democracia-chavista

La democracia chavista

Por Rubén M. Perina y Jaime Aparicio

Luego  de la reciente re-re-elección del presidente Chávez,  cabe preguntarse si  Venezuela es hoy una  república democrática.

Con la firma de la Carta Democrática Interamericana en  2001, los Estados miembros de la OEA (incluyendo Venezuela), identificaron los principios, instituciones, valores y prácticas que constituyen una democracia representativa y se comprometieron a cumplirlos.  La constituyen, entre otros, la libertad de expresión y de prensa; elecciones periódicas, libres y justas; la alternancia en el poder; la transparencia y la ética en gobierno; la equidad social; el respecto por la diversidad y las minorías, a los derechos humanos y al Estado de derecho; la separación e independencia  entre poderes del Estado para limitar la concentración y el abuso del poder. ¿Tienen vigencia hoy estos componentes de la democracia en Venezuela?

Como inspirado por Gramsci, Hugo Chávez llega al poder por medios distintos a los del marxismo clásico,  para  instaurar  su  revolución socialista.  Para ello, se vale de uno de los instrumentos más importantes de la democracia: las elecciones. Una vez electo en 1998, logra la reforma constitucional y pasa a controlar todas las instituciones y los cuantiosos recurso del Estado, provenientes de la mayor bonanza petrolera de la historia venezolana. Con el control personal, absoluto y discrecional de los mismos construye su mayoría electoral con elecciones periódicas que lo entronizan por catorce años más, los próximos seis.

Chávez ejerce su hegemonía mediante la fusión de su figura personal con la del gobierno y de éste con el Estado.  Es el padre de los desposeídos y de la nueva burguesía. Es el "máximo líder de la revolución", su Mao, su  Duce, su Perón. Se conecta genética y casi religiosamente con ese 55% que lo vota,  porque se siente empoderado y recibe beneficios concretos través del sistema caritativo de las llamadas  misiones de asistencia social. Con ellas promueve la equidad y la inclusión social y su socialismo del siglo XXI, y consigue, según la Cepal, reducir la pobreza del 49% de la población al 26%. El sistema incluye prebendas, subvenciones y donaciones, y se promociona con  símbolos, slogans y propaganda oficial. A cambio de esa generosidad, su pueblo 55%  lo idolatra  y se moviliza para apoyarlo políticamente.

Pero los éxitos electorales y sociales de su gobierno se ven empañados por la vigencia de un  régimen político que se puede caracterizar como personalista, paternalista/clientelista que genera ciudadanos cautivos y Estado-dependientes.  El régimen se sostiene y renueva gracias a un ventajismo alevoso en los procesos electorales,  que hace innecesario  el fraude el día de los comicios. Para ello usa y abusa de los recursos del Estado con los que financia (sin rendir cuentas) su  campaña electoral; utiliza las fuerzas armadas para la movilización y transporte del votante; intimida familias beneficiarias de las misiones  y funcionarios de ministerios y empresas del Estado con el mensaje de que perderán  sus beneficios y trabajos si no votan o si lo hacen  por el opositor; y controla abusivamente la mayoría de los medios (la televisión, la radio y la prensa escrita). Así, el proceso deja de ser justo y equitativo, como lo demandan los estándares interamericanos.

La otra mitad del  país, la minoría que logró el 45% de los votos (más de seis millones nada menos),  percibe que este sistema en realidad perpetúa las condiciones que pretende subsanar, y condena a gran parte de ese 55% al asistencialismo, a pésimos servicios de sanidad, educación, transporte y vialidad, seguridad, electricidad y otros, y a seguir sufriendo la corrupción, la inseguridad, la escasez y la inflación. Para esa mitad de venezolanos, y para observadores internacionales, Chávez no ha cumplido con el compromiso de gobernar en el marco de los principios, instituciones, valores y prácticas democráticas acordados en la Carta Democrática.  De hecho, el presidente no parece interesado en cumplir con los requisitos de la gobernanza democrática,  excepto por la realización de elecciones, ni en respetar a ese 45% de ciudadanos, a cuyos líderes los descalifica como "los escuálidos" neoliberales.

Ni Chávez ni sus seguidores parecen entender que democracia no es sólo elecciones, sino que requiere que se gobierne democráticamente también. O sea,  el principal desafío de su nuevo gobierno es combinar lo conseguido en equidad e inclusión social con el respeto a las instituciones, valores y prácticas de la democracia representativa, tal como se comprometieron todos los países del hemisferio en la Carta Democrática. De lo contrario, Venezuela seguirá siendo una democracia chavista: autoritaria, personalista, paternalista/clientelista y limitada, lejos de ser una verdadera república democrática.

Jaime Aparicio es consultor internacional, y expresidente del Comité Jurídico Interamericano.

apariciojaime@hotmail.com

Rubén M. Perina es profesor de la Universidad de Georgetown y exfuncionario de OEA.

perinar@georgetown.edu

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